¿Por qué conformarse con una reproducción impresa cuando puedes tener una buena copia original de

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"La noche estrellada" 1889, Vincent van Gogh. Copia facsímil realizada con acrílicos sobre cartón por Francisco R. Mayoral (1996).
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viernes, 8 de abril de 2016

La joven de la perla (Óleo sobre táblex, 1998)


Mi "Joven de la perla", óleo sobre tablex, 1998










































Johannes Vermeer
Dentro del numeroso grupo de maestros de la historia de la pintura cuyas obras me admiran y apasionan, ocupa un lugar destacado el holandés Johannes Vermeer.

Este genio nacido en 1632 y de corta existencia, puesto que falleció a los 43 años, nos ha legado una obra tan breve como fue su tránsito por esta vida. Sin embargo, en todas ellas hay una impronta común que siempre captura mi extasiada atención, el magistral uso y representación de la luz.

La impresionante y suave iluminación que protagoniza sus cuadros adquiere una relevancia tal que la escena representada pasa a un segundo plano de interés, a pesar de la belleza y naturalidad con que supo recoger e inmortalizar momentos y situaciones de la vida cotidiana de su entorno.

Este hipnótico efecto sólo se ha invertido en mi caso, como observador subyugado, en dos de sus obras, "La joven de la perla", también conocido como "La muchacha del turbante", y "El arte de la pintura", quizá porque me enamoré de la joven del famoso pendiente y, en el segundo caso, porque es el único autorretrato que se le reconoce, a pesar de encontrarse de espaldas a los ojos del observador.

Sea por los motivos que sean, en septiembre de 1998, no pude evitar el intento de realizar mi propia versión de la belleza de la citada joven que hoy cuelgo en esta galería virtual.



Óleo sobre táblex (enmarcado)
Formato: 31x25 cm
Enmarcado: 42x37 cm
No disponible.


lunes, 14 de noviembre de 2011

Una vez tuve un sueño (óleo sobre táblex, 1998)


Nada como el surrealismo para plasmar sueños y deseos inconscientes.

Cualquier intento de explicar este cuadro estaría condenado al fracaso por los límites que el lenguaje impone a la imaginación poética condensada en una metáfora. Para nuestro autor, Francisco R. Mayoral, pudo tener un origen íntimo y subjetivo que le llevó a plasmar su ingrávida ambición, desdoblándose en observador y observado, al proyectarse simultáneamente en los dos personajes que aparecen, en el exterior y en la única ventana iluminada.

El cielo, cargado de nubarrones y potencialmente opresivo, no impide que del conjunto de la obra emane una especial y reposada emoción de equilibrio estético.

Aunque, en definitiva al margen de la intimidad del autor y sus motivaciones, lo único que cuenta es la percepción y sensaciones del espectador que contempla este onírico paisaje desde su propia vivencia personal.


Óleo sobre táblex (enmarcado)
Formato: 42x35 cm
Tamaño enmarcado: 50x42,5 cm
Consultar disponibilidad y condiciones.

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