¿Por qué conformarse con una reproducción impresa cuando puedes tener una buena copia original de

¿Por qué conformarse con una reproducción impresa cuando puedes tener una buena copia original de
"La noche estrellada" 1889, Vincent van Gogh. Copia facsímil realizada con acrílicos sobre cartón por Francisco R. Mayoral (1996).
Mostrando entradas con la etiqueta Pablo Picasso. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pablo Picasso. Mostrar todas las entradas

lunes, 15 de septiembre de 2014

Desnudo azul (óleo sobre tabla, 1974)


Copia facsímil realizada por F. R. Mayoral, del cuadro que Picasso pintó en 1902

Picasso, 1902
La carnalidad que caracterizó la vida y obra del genio Pablo Picasso, se torna etérea y casi celestial en el tratamiento de este desnudo femenino creado en su época azul. Puede que mi percepción sea sólo mía, pero sin poder explicarlo con palabras, esta obra me despertó una intensa emoción plástica y el deseo irreprimible de realizar una copia que hoy forma parte de la colección de una de mis hijas.

Ahora se incorpora a la exposición permanente de esta galería, como otra evidencia de las posibilidades que duplicART ofrece a todo el que desee decorar sus paredes con arte original hecho a la medida.


Óleo sobre tabla.
Formato: 50x40,5 cm
No disponible (puede duplicarse por encargo en formato a medida).


sábado, 23 de agosto de 2014

Arlequín y su compañera (ceras y óleo sobre táblex, 2002)


"Arlequín y su compañera". Copia facsímil de F. R. Mayoral, 2002.

Nada más desolador que la soledad acompañada. Nada más espeso y asfixiante que el pesado manto que se yergue como un muro entre dos seres que conviven en un momento sin compartirlo.

Ya no hay comunicación. El nosotros ha desaparecido arrasado por la intolerancia y el ego de ambos. Lo que otra vez fue fusión de ardiente pasión, ahora yace bajo las grises cenizas de un rescoldo frío y apagado que ni siquiera aviva la presencia de la absenta, el "hada verde", en la copa.

Picasso. "Arlequín y pareja"
Edward Hopper pintó como nadie ese patético sentimiento. El dramático realismo de las situaciones donde la soledad humana adquiere todo el protagonismo en el que los personajes son meros comparsas que la construyen con su ausente presencia o con la clamorosa presencia de su ausencia.

Pero Hopper no fue el único que plasmó tal estado. El maestro Pablo Picasso, nos regaló también esta triste metáfora poética en la que pueden percibirse dos almas navegando por sus propias aguas, ajenas a la compañía que físicamente les acompaña. Sumidas en sus propios espacios en un tiempo no compartido, vacío de amor.

Este cuadro del genio me impactó profundamente. Me hizo reflexionar y no pude resistir la tentación de copiarlo como exorcismo de un estado íntimo de mi propia existencia. Comencé el cuadro utilizando ceras y pastel, tal vez por fortuna, el impulso inicial remitió antes de que lo finalizase y permaneció inacabado durante varios años.

En 2002, lo desempolvé y terminé, utilizando el óleo. Hoy, después de una prolongada ausencia en este rincón que es de todos, lo traigo aquí, colgándolo en la pared de esta galería virtual, para exponerlo como recordatorio permanente de que vivir plenamente es compartirlo todo en feliz compañía... menos la soledad.


Cera y óleo sobre táblex.
Formato: 30x24 cm
No disponible (puede duplicarse por encargo en formato a medida).


domingo, 25 de noviembre de 2012

Fuerza de mujer al desnudo (acrílicos sobre cartón, 2001)


Podría ser que Pablo Picasso quisiese reflejar en esta obra la indoblegable fuerza de la naturaleza femenina.

Cuando escribo estas líneas, han transcurrido unos once años desde que descubriese este cuadro de Picasso, hasta entonces completamente desconocido para mí. Sin embargo, aún recuerdo la honda impresión que me causó este sorprendente tratamiento del desnudo femenino, especialmente en un pintor de sensualidad carnal tan desbordante como fue el admirado Pablo Picasso.

Francamente, no recuerdo el título con el que el creador de la obra original bautizó a esta escultórica pintura. No lo he encontrado pero lo considero irrelevante. Da igual cómo se llame, lo importante es la emoción que transmite. El sentimiento interior de quien contempla y vive la recia imagen, empatizando con ella.

A mí me transmite un carácter netamente simbólico que refleja la fuerza de la naturaleza femenina en abstracto. La fortaleza de la mujer genéricamente considerada. No es un retrato; el rostro carece de facciones identificadoras lo que acentúa su probable intencionalidad generalizadora.

La firme rudeza, casi viriloide, de la musculatura, remarcada con cincelados trazos firmes y colores sobrios, sólo se ve explicitada como femenina por los redondeados senos del torso. Sus manos, sin embargo, carecen de dedos acariciantes, más bien evocan los guantes de un boxeador. Todo contribuye a reforzar una suerte de advertencia... de aviso para navegantes desinformados.

La postura, aparentemente relajada, transmite más seguridad que descanso... Fuerza latente, musculatura tensada. Con un punto de rudeza y agresividad que podría ser amenazante. Como si anunciase el daño, el inmenso dolor, que una mujer puede llegar a hacer si así lo decide, por dulce y tierna que se haya mostrado previamente.

Un cuadro fascinante, tan lleno de sobria energía como carente de frivolidades cromáticas. No se precisan más colores. Como en el caso del famoso "Guernica" del mismo artista, serían un estorbo gratuito e innecesario.

En 2001 no pude resistir la tentación de intuirlo al pintar la copia facsímil que preside este comentario. Más tarde no pude evitar vivirlo.

Espero que sintáis lo mismo que sentí y siento cada vez que lo contemplo...


Acrílicos sobre cartón.
Formato: 60x70 cm
No disponible (puede duplicarse por encargo en formato a medida).


lunes, 2 de enero de 2012

La bebedora de absenta (óleo sobre táblex, 1998)


Soledad y decadencia frente a la copa cómplice

Durante la "Belle Époque", París y su bohemia alucinaron con la bebida de ajenjo conocida como absenta que reinó en Montmartre y el Moulin Rouge.

Henri de Toulouse Lautrec, Edouard Manet, Edgar Degas, Paul Gauguin, Vincent Van Gogh, Pablo Picasso, son sólo algunos de los pintores que además de sucumbir a los efluvios alucinógenos del ajenjo, le dedicaron numerosos trabajos. La música, los carteles publicitarios, el cine y, en general, todas las formas de expresión artística rindieron culto y tributo a esta bebida.

Picasso, 1901
Entre las muchas obras pictóricas que se dedicaron al licor y sus adictos, hemos seleccionado este cuadro, pintado en 1901, en el que Picasso plasmó descarnadamente el estado de evasión solitaria producido por el licor alucinógeno.

Su innegable atractivo, sedujo a nuestro autor F. R. Mayoral  que pintó su copia facsímil en 1998.

A principios del siglo pasado, se bebían en Francia millones de litros de absenta al año y era, de todos los licores disponibles, el más consumido entre los parisinos. Pero no sólo París conoció las “bondades” de la absenta; también en Buenos Aires, se bebía en los círculos intelectuales, y no faltaron las letras de tango que le cantaron al elixir mágico, conocido como "el hada verde" por sus efectos psicoactivos y estimulantes de la imaginación y la creatividad.


Óleo sobre táblex (enmarcado)
Formato: 64x49 cm
Tamaño enmarcado: 72,5x57,5 cm
Consultar disponibilidad y condiciones.

domingo, 20 de noviembre de 2011

Guernica (gouache sobre cartulina, 1974)


Conmovido y horrorizado Francisco R. Mayoral pintó su versión del "Guernica" en 1974.

Ninguna obra de arte surge aislada, al margen del tiempo y el momento que la vio nacer, el "Guernica" quizá menos que ninguna otra. Pintada por Pablo Picasso para el Pabellón de España en la Exposición Internacional celebrada en París en 1937, por encargo del gobierno para el pabellón montado por la II República Española con carácter propagandístico.

Picasso, 1937
Este cuadro fue creado para la colectividad, para ser contemplado simultaneamente por un gran número de personas, de ahí su tamaño y la reducción cromática a la gama del blanco al negro. Es una pintura que busca producir un efecto sobre muchas personas, personas de todo tipo. La obra lo consigue, es un cuadro ante el que nadie queda indiferente, por ello se ha convertido en una obra fundamental del arte del siglo XX. Fue diseñado como cartel publicitario para poner de manifiesto la injusticia y la barbarie del bombardeo que arrasó hasta los cimientos la población vasca de Guernica el 26 de abril de 1937. Y lo más grave es que parece ser que los motivos del bombardeo fueron de índole ejemplarizante y experimental, pues Guernica no era un objetivo con interés militar alguno.

El significado y la lectura de esta obra va más allá de la triste efemérides que le da nombre; no proclama la crueldad de una masacre concreta sino que se convierte en un alegato paradigmático contra la crueldad y la injusticia de la guerra y contra la barbarie propia del fascismo de cualquier signo.

Este cuadro es el símbolo pacifista por antonomasia y ante el cual no podemos quedarnos indiferentes. La fuerza con que la brutalidad y la crueldad a las que el hombre puede llegar están allí encarnadas en el discurso gritado por esas silenciosas imágenes grises, por esas figuras con olor a sangre y fuego.

La empatía experimentada por nuestro autor, le condujo a solidarizarse con las profundas emociones que el "Guernica" transmite y, superando las dificultades, pintó su propia réplica de este icono en 1974, cuando comenzaba el epílogo del régimen franquista.

Gouache sobre cartulina (enmarcado)
Formato: 47x99,5 cm
Tamaño enmarcado: 52x104 cm
Consultar disponibilidad y condiciones.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...